jueves, 12 de noviembre de 2009

SEGURIDAD PRIVADA LIDER WAL MART... MANCHADA CON SANGRE???

Pasados oscuros en la seguridad privada
Además de las denuncias relacionadas a prácticas antisindicales, Wal-Mart se encuentra bajo el escrutinio del público por contratar a quien fungió como jefe de seguridad durante la dictadura de 1976 a 1983. Alfredo Oscar Saint Jean trabajó para la sangrienta junta militar en ciudades en las que la dictadura operaba centros de detención clandestinos. Afuera de una tienda Wal-Mart, representantes de derechos humanos participaron en lo que en Argentina llaman un escrache o denuncia pública, exigiendo se termine con la impunidad de la que gozan algunos oficiales militares que participaren en la desaparición sistemática de 30,000 personas durante la guerra sucia.
Un representante de Wal-Mart Argentina defiende la decisión de la corporación de contratar personal militar de la dictadura. "El sistema judicial no ha expedido una notificación oficial de que Saint Jean esté vinculado con algún crimen." En Argentina los oficiales militares de la dictadura han vivido en larga impunidad; hasta ahora un total de 256 miembros tanto del personal militar como del gobierno militar enfrentan cargos por crímenes contra los derechos humanos, y actualmente esperan juicio.
Sin embargo, el número de acusados no llega ni a un ex militar por cada uno de los 375 centros clandestinos de detención que operaban en todo el país, y en donde se torturó y desapareció a 30,000 personas. Aparte de las bajas cifras de acusados, los representantes de derechos humanos informan que los juicios avanzan lentamente, si es que lo hacen. El padre de Saint Jean Jr. fungió como general y posteriormente como dictador por cinco días en el año de 1982, y quien ahora enfrenta 33 cargos criminales por crímenes contra los derechos humanos.
Actualmente Saint Jean dirige el departamento de seguridad de las tiendas. Aunque ninguna corte lo ha acusado oficialmente por violación de derechos humanos, estuvo en Tucumán durante el Operativo Independencia. A principios de in 1974, un año antes del golpe de estado, los Peronistas iniciaron el Operativo Independencia para frenar las actividades militares en la Provincia de Tucumán. Este lugar se convirtió en el primer campo de pruebas de tácticas de tortura. El blanco del operativo presuntamente era la guerrilla de izquierda que operaba en la sierra en Tucumán. El ejército secuestró y torturó a trabajadores de los campos azucareros de la región; aterrorizó comunidades enteras para asegurarse de que ningún trabajador se quejara de las esclavizantes condiciones laborales a las que se les sometía en los campos y en los molinos de caña.
Falcón, empleado de Wal-Mart, junto con organizaciones por derechos humanos han hecho un llamado al inmediato despido de Saint Jean. "Cuando Wal-Mart me contrató, me preguntaron a qué se dedicaban mi padre y mi madre. Investigaron mi historial penal. Es por eso que no entiendo como alguien con un cargo tan importante como jefe de seguridad pudo haber sido contratado por Wal-Mart con esas referencias," expresó Falcón.
Posteriormente Saint Jean trabajó en la ciudad porteña de Bahía Blanca en la Provincia de Buenos Aires, y posteriormente en Tandil y Azul, donde la dictadura operaba centros clandestinos de detención. Varios de los compañeros de trabajo de Saint Jean en Wal-Mart son ex militares de la dictadura de 1976-1983, incluyendo Miguel Cavazza, Alejandro Patzold, Cristian Thomanssen, Roberto Masilo, Patricio O'Brien, Martín Mundo, Juan Muiño, Roberto Salmon y Raúl Salazar

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El explotado del mes


Por José Luís Ugarte, Profesor de derecho, UDP

Publicada en La Nación Domingo, 1 de noviembre de 2009

Si quiere hablar públicamente de la empresa, está prohibido. Si quiere comunicarse por escrito de asuntos comunes con sus compañeros de trabajo, está prohibido. Si quiere sacar una foto de su lugar de trabajo, está prohibido. Si quiere dar a conocer alguna antecedentes de la empresa, incluida las autoridades publicas, está prohibido.
Si quiere negarse a realizarse un examen medico, está prohibido. Y, por si acaso, también está prohibido tener deudas protestadas y caer en insolvencia.
Parece un reglamento de policía, pero no. Son las normas (artículo 32 número 51, 50, 15, y artículo 28 inciso 3, respectivamente) del reglamento interno vigente en la empresa de Supermercados Líder de Arica –que sospecho que será el mismo en todo el país- y que la Inspección del Trabajo acaba de considerar ilegales por atentar contra los derechos básicos de los trabajadores. La Inspección del Trabajo ha dicho que esta normativa “no se ajusta a derecho, toda vez que la decisión del empleador de transformarse en una suerte de censor de las comunicaciones de sus trabajadores, se encuentra terminantemente prohibido por el constituyente, constituyendo así la libertad de expresión de los trabajadores a quienes se aplica el Reglamento impugnado, un límite infranqueable para las facultades que el ordenamiento jurídico le reconoce al empleador” (Ordinario 3416 del 28.08.09).
Y eso no es todo. Ni siquiera se puede hablar de “trabajadores”, según la denuncia del sindicato, ya que en Líder se habla de “colaboradores” (artículo 34 letra c.),
Tiene menos aire de marxista; usted me entiende, ¿no?
El problema es que podría parecer otro desatino más de una empresa a la que rodea un escaso prestigio laboral (es la misma de las cientos de razones sociales y que acaba de ser multada por numerosas prácticas antisindicales) y donde los trabajadores han vivido las mil y una para poder organizarse.
Pero resulta que no se trata de un hecho aislado para nuestros trabajadores. Es común que las empresas en Chile se atribuyan facultades que exceden con mucho el marco del contrato de trabajo infringiendo los derechos fundamentales de esos trabajadores. Así, de una rápida ojeada a esos reglamentos –que por ley deben existir en todas las empresas en Chile y de los que dará cuenta el Informe Anual sobre Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales del 2009- se traza un modelo de trabajador que parece más salido del lápiz de un ex-CNI que de un empresario moderno preocupado de la responsabilidad social.
Ese “trabajador del mes” debe ser calladito (“el trabajador se obliga a mantener en absoluta reserva y secreto respecto de terceros toda la información que tenga relación con la actividad de la Empresa”) - ojalá apocado- (“el trabajador observará una conducta silenciosa en la empresa”). Debe ser solvente aunque le paguen el mínimo (“está prohibido al trabajador caer en insolvencia financiera, o sufrir protestos de documentos mercantiles, como cheques, letras, pagarés”). Debe ser un buen súbdito (“esta prohibido en la empresa gritar, formas corrillos o discutir en voz alta”) y un delator ejemplar (“el trabajador deberá informar a su jefe directo y este a su gerente respectivo, cuando conozca la venta, consumo de cualquier drogas, alucinógenos, estupefacientes, etc. en que se encuentre involucrado personal de la empresa aunque esto ocurra fuera del recinto de esta”).
Debe ser bien hombrecito –estilo militar- (“los trabajadores deben estar afeitados” y sin ningún tipo de piercing” “pelo corto y ordenado”). Debe ser asexuado con sus compañeras (“la empresa se reserva el derecho a poner término al contrato de trabajo en caso de que dos trabajadores contraigan matrimonio”). Y por si fuera poco debe ser un buen cristiano (“el trabajador tendrá una vida privada intachable”).
En fin, debe ser un cero a la izquierda. Perdón, a la derecha. Ya se sabe que el explotado de izquierda a veces se organiza. El de derechas jamás. Incluso está agradecido de ser un explotado. “Mande patroncito”, suele decir.
En todo caso, quizás nos quede una enseñanza de tanto despropósito empresarial para los lectores. Si mañana le ofrecen un trabajo donde le llamaran “colaborador” piénseselo dos veces. Es probable que lo que busquen sea un explotado. Del día, del mes o del año, eso es lo de menos.

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SINDICATOS CHILENOS DENUNCIAN A WAL-MART POR PRÁCTICAS ANTISINDICALES Y PRECARIZACIÓN DEL EMPLEO.
No se ha cumplido ni medio año desde que Wal-Mart llegó a Chile y los dirigentes sindicales ya denuncian maniobras antisindicales y prácticas tendiente a precarizar la mano de obra del trabajador chileno, algo que ya la han logrado y con mucho éxito en México.
En las últimas semanas, DyS y Wal Mart formaron un sindicato único a nivel nacional, en la Ciudad de Santiago por integrantes de mismo DyS, a su vez firmaron un convenio colectivo por cuatro años, haciéndolo extensivo a todo el país, totalmente inferior a todos los contratos negociados por cada sindicato de cada local, a su vez cada trabajador nuevo que ingresa a la empresa queda encuadrado en dicho convenio, privándolos de esta forma a conservar los beneficios actuales y a negociar mejoras en el futuro.
¿QUIEN PAGA LOS PRECIOS BAJOS E IMABTIBLES?
En su afán por brindar precios bajos a la comunidad chilena, Wal-Mart ha incluido en su plan de ahorros el cobro del uniforme de trabajo sus empleados.
Además ha “creado un sistema de reposición eficiente” (traducido al español sería precarización del empleo)este “novedoso” sistema consiste en extender la jornada de 8 horas diarias por nueve horas y media.
Cabe destacar que el Sindicato Empresa Hipermercado Copiapó Ltda., informó a través de su presidente; Ramiro Fernández, que ya han hecho la denuncia correspondiente a la Inspección del Trabajo de Chile, que ha impuesto multas a la empresa, que Wal-Mart paga gustoso ya que las mismas salen del bolsillo y las espaldas de los propios trabajadores, encubiertos en el pago de indumentarias de trabajo por parte de los trabajadores, el descuento arbitrario a través de sanciones que implican descuentos salariales.
CUERPO DE DELEGADOS DE WAL-MART AVELLANEDA

El futuro...
En el corto plazo se estará viviendo la misma situación en nuestro país
INFORMATE!!!

La crisis ética que atraviesan los directivos de Wal-Mart Argentina ha tenido un lamentable nuevo capítulo en la ciudad entrerriana de Paraná, donde “Siete trabajadores del hipermercado fueron despedidos y se realizó una protesta; se dictó la conciliación y se deberá retrotraer la situación”. Así confirmó Daniel Ruberto, del Sindicato de Empleados de Comercio; al mismo tiempo que relacionó los despidos a la adhesión de los empleados del hipermercado a las protestas que desde hace quince días se realizan los días sábados en calle Larramendi. “Esta es una manera de amedrentar la protesta legítima, tratando que no se reclame”, expresó para recordar que la empresa Wal Mart “se niega a cumplir con la legislación argentina”.
El reclamo de los trabajadores y la represalia de la empresa se dan en el marco de la entrada en vigencia de la Ley 26.474 que contempla a las empresas que tienen trabajadores de jornada reducida pero realizan un tercio más de horas que las estipuladas en el contrato a recibir el pago por jornada completa, en concepto de multa al empleador, eso quiere decir que los trabajadores que hasta diciembre de 2008, estaban contratados por 36 horas semanales, con esta nueva ley deben trabajar 32 horas o pasar a jornada de 48 horas semanales.
Wal-Mart Argentina aduce estas desiciones a una reestructuración debido a la crisis internacional sin mencionar que obtuvo en los últimos tres años una facturación de 6.000 millones de pesos, “Con una rentabilidad del 300%, siendo ésta la empresa que mayor recuperación experimentó luego de la crisis del 2001”, según informó el Diputado Nacional y economista Claudio Lozano a la Comisión de Legislación de Trabajo de La Cámara de Diputados de la Nación en julio de 2007, ocasión en que los Directivos de Wal-Mart fueron citados para brindar explicaciones sobre la persecución sindical desatada en la sede de Avellaneda a raíz de los primeros reclamos de mejores condiciones laborales donde paradójicamente se reclamaba terminar con los contratos de tiempo parcial en trabajadores que realizaban jornada completa por el derecho de usos y costumbres.
Asimismo la eliminación de los descuentos indebidos como producto de sanciones disciplinarias aplicada a puertas cerradas en la oficina de recursos humanos, sin que mediara un telegrama o la presencia de delegados. La reacción de Wal-Mart en Avellaneda fue la misma, despidos, persecuciones, difamaciones hasta que finalmente debió modificar contratos y dejar de practicar descuentos ilegales.
El perjuicio económico que sufre el trabajador se refleja en el concepto Tikets Canasta y Aumentos logrados en paritarias, ya que percibe el equivalente a sus horas escritas en el contrato y no a las que efectivamente realiza. Se calcula que Wal-Mart ahorra inicialmente por trabajador alrededor de $ 4.200 anuales en un universo de 5.500 trabajadores expuestos a esta situación.
Esta practicas de precarización laboral y de persecución hacia los trabajadores por parte de Wal-Mart desnuda una Responsabilidad Social y Empresaria poco comprometida con el país y con sus trabajadores, generadores de ganancias extraordinarias.
CUERPO DE DELEGADOS WAL-MART AVELLANEDA

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